Hiperconectividad, una tendencia que se hizo realidad

Hiperconectividad, una tendencia que se hizo realidad

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Desde la irrupción del internet en nuestras vidas, las cosas cambiaron para siempre. Lo que para nuestros abuelos era impensado, hoy es una realidad. Se hacen compras, se envían mensajes, se reservan vuelos, hoteles, hasta se comienzan noviazgos desde la palma de la mano.

Hace ya dos décadas se estableció el término “Hiperconectividad” para designar esta manera de relacionarse de las personas con la tecnología de la información, con la que, actualmente, está en permanente conexión a través de smartphones, tablets, radio, televisión y cuanto medio disponible haya.

Años atrás, la hiperconectividad se veía como una tendencia, una realidad que se iría dando con mayor intensidad a medida que la digitalización avanzara en los países, tanto por la infraestructura de las redes de comunicación, como por el acceso de las personas a tecnología más avanzada.

Con dicha inmersión en el mundo digital penetrando cada vez una porción mayor de las poblaciones. Y el abaratamiento de los costos de dispositivos electrónicos que antes eran sólo para un nivel socioeconómico muy alto. Hoy esa relación del humano con la tecnología se ha masificado.

Esta hiperconectividad se vio, además, incrementada por la pandemia del COVID-19, ya que motivó que miles de millones de personas en el mundo se vieran encerradas en sus hogares y debieran trabajar, estudiar y relacionarse a través de videoconferencias, correos, chats, etc.

Hoy, por medio de internet, ocurren millones de interacciones, a niveles que sorprenden. Por ejemplo, como te mencionábamos en un artículo anterior, es tal el nivel de uso de las videoconferencias, que sólo en Zoom se estima que 208.333 personas están participando cada minuto en reuniones.

¿Cómo puede afectarnos en nuestras vidas? La tecnología en sí no es buena o mala. Todo depende del uso que se le dé y el papel que dejemos que ocupe en nuestras vidas. Dejar que nos aísle o que perjudique nuestra vida al alejarnos de los contactos sociales es el gran riesgo que debe tenerse en cuenta. Por tanto, hoy podemos comenzar a darle un buen uso a todas las herramientas tecnológicas de las cuales disponemos. La hiperconectividad, bien canalizada, puede resultar muy beneficiosa.

Por Pablo Ortiz

 

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